La lucha contra el invierno: el poder de las plantas medicinales.

equinaceaLas plantas usadas tradicionalmente como medicinales, representan desde antiguo una herramienta útil y eficaz en el cuidado de la salud ayudando a resolver pequeños trastornos fisiológicos o como complemento para aliviar determinados síntomas y también, en prevención, para el mantenimiento del b uen funcionamiento del organismo, es decir para mantener la salud y el bienestar general. Su uso está en auge, quizás por la confianza que merecen entre la población al considerar que estos productos constituyen una solución con pocos efectos secundarios. Sin embargo, las plantas de uso medicinal constituyen un vasto universo donde, a menudo, es difícil orientarse de modo racional y seguro en la búsqueda de soluciones eficaces.

El uso en autocuidado de las plantas tradicionalmente consideradas como medicinales requiere un conocimiento preciso de sus propiedades, moco de empleo y precauciones de uso, para no comprometer otros tratamientos o perjudicar la salud por un uso indebido.

En este sentido, la farmacia es el lugar idóneo para informar sobre los beneficios que se pueden obtener de las diferentes plantas usadas tradicionalmente como medicinales, de las precauciones y para asegurar que se cubren las necesidades de los pacientes, optimizando los resultados. Además, en el autocuidado de problemas menores, que en principio no requieren de diagnóstico, es siempre necesario un consejo individualizado; ya que aunque estemos hablando de remedios naturales, pueden existir contraindicaciones o precauciones especiales para determiandos estados fisológicos (embarazo, lactancia, niños) o interacciones con algunos medicamentos.

Un aliado natural para el invierno: la equinácea

Una planta que aporta grandes beneficios, sobre todo en el invierno, es la equinácea, ya que debido a que refuerza el sistema inmunitario, ayuda a prevenir gripes, resfriados y otras infecciones.

La equinácea es una planta herbácea nativa de América del Norte, donde crecen en llanuras, praderas y colinas. Las hojas de la equinácea pallidason lanceoladas con tres nervios y márgenes enteros; las lingulas de sus flores son estrechas y de color rosa pálido, las flores del disco son tubulares y de color amarillo pálido, el disco floral y el fruto son espinosos; esta especie ha estado muy amenazada debido a su explotación abusiva.

Hacia finales del S. XVIII, se obsevó que los indios nativos de Norteamérica utilizaban la equinácea con fines medicinales diversos. Fue introducida en la práctica médica de los EEUU a finales del S. XIX, y a principios del S. XX la tintura de equinácea fue uno de los productos medicamentosos más vendidos. A partir de los años 30 del siglo pasado comenzaron las investigaciones científicas. Se utilizan principalmente las raíces, aunque también las partes aéreas y la planta entera.

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