Al este o al oeste, consejos para tu jet lag

jet lagEn esta época del año el tráfico aéreo se intensifica con maletas llenas de ilusiones con destino a lugares de descanso o de diversión. Muchas personas eligen pasar las vacaciones muy lejos de su residencia habitual, lo que supone una mayor sensación de desconexión de la rutina diaria.

Pero, antes de esperar el disfrute nada más bajarse del avión, hay que tener en cuenta que un viaje largo supone un cambio brusco para el organismo y necesitaremos al menos un par de días de adaptación. Y, lo mismo hay que recordar a la vuelta, momento en que puede ser que incluso requiera más esfuerzo.

En ambos casos puede aparecer el fenómeno conocido como jet lag, descompensación horaria, disritmia circadiana o síndrome de los husos horarios. Se trata de un desequilibrio producido entre el reloj interno de una persona (que marca los periodos de sueño y vigilia) y el nuevo horario que se establece al viajar en avión a largas distancias, a través de varias regiones horarias.

La persona se confunde menos si se viaja hacia el oeste porque prolonga la experiencia del reloj corporal y distorsiona menos el ciclo día-noche. Sin embargo, si viajamos hacia el este, supone viajar en el sentido opuesto al reloj corporal.

El síntoma que más caracteriza al jet lag es la fatiga.También pueden aparecer problemas digestivos como vómitos y diarreas, confusión en la toma de decisiones o al hablar, falta de memoria, irritabilidad y apatía,

Consejos para sobrellevar el síndrome de los husos horarios

  • Quienes estén sometidos a tratamientos que requieran la administración de medicación según un horario, deben considerar la necesidad de modificarlos según prescripción facultativa para compensar la disritmia circadiana; así, puede ser necesario modificar la dosis y el momento de administración de insulina según el número de zonas horarias atravesadas, el tiempo de permanencia en cada destino, la alimentación y la actividad, por lo que se debe determinar el nivel de glucosa con frecuencia. Los regímenes pueden requerir modificación en función del tiempo ahorrado en lugar del tiempo local. Ante la duda es mejor consultar con el médico antes de emprender el viaje.
  • Se recomienda emprender el vuelo descansados. En los días previos se deben haber seguido hábitos de vida saludables: hacer ejercicio físico y llevar una dieta equilibrada. Será más fácil si comenzamos a amoldarnos al nuevo horario tres o cuatro semanas antes de la salida. Esto incluye comenzar la rutina diaria una hora antes o después de que uno normalmente se hace, dependiendo de si se viaja al este o al oeste.
  • Durante el vuelo es preferible evitar el alcohol y la cafeína, para prevenir la deshidratación. La cafeína no sólo produce deshidratación sino que también altera los patrones de sueño. Por el contrario, la recomendación es beber mucha agua para ayudar a contrarrestar los efectos de la sequedad del ambiente dentro del avión.
  • Hay estudios que sugieren que un ejercicio intenso por la mañana temprano el primer día tras un desfase horario puede acelerar la adaptación al nuevo horario. También es útil la exposición a la luz solar durante el día.

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