¿Crees que tienes alguna limitación para la actividad física? Algo mejor que nada

Deporte en adultos

La práctica deportiva y la realización de ejercicio físico presentan numerosos beneficios para la salud, tal como hemos señalado en artículos anteriores, pero para personas que no realizan ninguna actividad física no tienen por qué empezar practicando un deporte de intensidad elevada o moderada, simplemente con empezar a realizar actividades cotidianas ya supone ventajas para el organismo. Moverse un poco siempre es mejor que no hacer absolutamente nada.

Con motivo del Día Mundial de la Actividad Física, que se conmemora mañana, 6 de abril, queremos animar desde la farmacia al movimiento.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para los adultos entre los 18 y los 65 años, la actividad física consiste en en actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos a pie o en bicicleta), actividades ocupacionales (es decir, trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias.

Características de la actividad física en adultos

Los adultos deberían dedicar como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.
Y, la actividad aeróbica debería consistir  en sesiones de 10 minutos de duración, como mínimo.
Si se quieren obtener aún mayores beneficios para la salud, los adultos de este grupo de edades deberían aumentar hasta 300 minutos por semana la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien hasta 150 minutos semanales de actividad física intensa aeróbica, o una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa.
Además, dos veces o más por semana, sería conveniente realizar actividades de fortalecimiento de los grandes grupos musculares.

¿Quién puede seguir estas recomendaciones?

Estas recomendaciones pueden ser válidas para los adultos discapacitados. Sin embargo, a veces habrá que adaptarlas en función de la capacidad de ejercicio de la persona y de los riesgos específicos para su salud o sus limitaciones.

También se aplican a las personas que estando en ese margen de edad sufren enfermedades crónicas no transmisibles no relacionadas con la movilidad, tales como hipertensión o diabetes.

Las mujeres embarazadas o en periodo puerperal y las personas con problemas cardiacos pueden tener que tomar más precauciones y consultar al médico antes de intentar alcanzar los niveles recomendados de actividad física para este grupo de edad.

Los adultos con enfermedades limitantes verán mejorada también su salud en alguna medida si pasan de la categoría “sin actividad” a la de “cierto nivel” de actividad. Los adultos que no siguen las recomendaciones de realización de actividad física deberían intentar aumentar la duración, la frecuencia y, finalmente, la intensidad como meta para cumplirlas.

Beneficios de la actividad física en adultos

  • Las tasas de mortalidad disminuyen, por todas las causas, cardiopatía coronaria, hipertensión, accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo 2, síndrome metabólico, cáncer de colon y mama, y depresión.
  • Se aprecia un menor riesgo de fractura de cadera o columna.
  • Se presenta un mejor funcionamiento de sus sistemas cardiorrespiratorio y muscular, y  mantienen más fácilmente el peso, y tienen una mejor masa y composición corporal.

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