Cuida tu corazón. Consejos dietéticos para prevenir la obesidad, el colesterol y la hipertensión

Llevar una alimentación sana es fundamental para mantener un buen estado de salud en general y en concreto para nuestro corazón.

Con motivo del Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular que se conmemora mañana, 14 de marzo, hemos querido hacer hincapié en la importancia de elaborar una dieta saludable que contribuya a disminuir el riesgo para el sistema cardiovascular. Hay tres factores fundamentaes que pueden reducirse si adoptamos buenos hábitos alimenticios: la obesidad, el colesterol y la hipertensión.

En primer lugar hay que recordar que es oportuno hacerse revisiones periódicamente para controlar estos factores. Ante la tendencia a la obesidad, se debe revisar el peso en relación con la estatura y el índice de grasa corporal. Estos indicadores pueden medirse con alta fiabilidad en la farmacia, así como llevar un control de los niveles de tensión arterial. Para conocer el colesterol no queda más remedio que acudir al médico de cabecera y solicitar un análisis de sangre. Recomendamos hacerse un chequeo una vez al año.

Si quieres empezar a llevar un control serio de estos factores, podemos asesorarte desde la farmacia. Puedes ponerte en contacto con nosotros en el 91 5216733.

Sobre todo, habría que ser más exhaustivo en todas las recomendaciones que aquí se exponen si se tienen antecedentes familiares, si se padecen factores de riesgo cardiovascular o si ya se ha sufrido algún infarto o similar.

Pautas nutricionales para disminuir el riesgo cardiovascular

A continuación detallamos una serie de pautas sencillas que deben seguirse para disminuir el riesgo cardiovascular

  • Incluir numerosas frutas y verduras en la dieta diaria.
  • Tomar cereales, especialmente integrales.
  • Elegir productos libres de grasa: aves sin piel ni grasa, carnes magras, pescados…
  • Tomar, preferentemente, aceite de oliva virgen.
  • Buscar un equilibrio entre el número de calorías que se ingiere cada día con la cantidad que se utiliza en la actividad diaria.
  • Tener en cuenta el tipo de trabajo y estilo de vida; si es sedentario quema menos calorías.
  • Limitar el número de comidas bajos en nutrientes y de altas en calorías: bebidas gaseosas, golosinas…
  • Reducir el consumo de productos con grasas hidrogenadas (están muy presentes en alimentos precocinados e industriales).
  • Moderar la ingesta de sal. Para potenciar el sabor utilizar mejor especias.
  • Controlar el número de bebidas alcohólicas.

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