La L-Carnitina y la importancia del ejercicio físico para quemar grasas

L-Carnitina para quemar grasas en Farmacia Internacional de Madrid

El deporte en sí mismo es una fuente de bienestar. Sea cual sea el motivo de practicar ejercicio, al final el organismo sale beneficiado siempre que se haga con moderación y de acuerdo con las capacidades físicas de cada persona. Pero lo cierto es que uno de los motivos más extendidos que lleva a la práctica deportiva entre la población general es el sobrepeso y la obesidad.

Para estas personas, la pérdida de grasa durante el ejercicio es muy importante. Podemos aprovechar la grasa todo lo posible para obtener energía y así beneficiarnos el doble: perder el máximo de grasas y disfrutar aún más del ejercicio, puesto que se aumenta el rendimiento. Esto se puede conseguir con una dieta rica en L-Carnitina.

Una buena manera de garantizar que la L-Carnitina mejora la quema de grasas es ingerir algún sumplemento alimenticio que la contenga una hora antes de hacer ejercicio. Recomendamos las barritas Faster Temptation y las cápsulas de L-Carnitina de Keepgoing, que puedes encontrar en nuestra farmacia.

¿Qué es la L-Carnitina?

Los ácidos grasos son tan sumamente grandes que necesitan un transportador para poder entrar dentro de la mitocondria, que es la parte de la célula donde se produce la transformación de la grasa en energía, y así poder ser metabolizados. A este transportador se le llama L-Carnitina.
La presencia en la dieta de este transportador favorece la movilización de lípidos para ser degradados y transformados en energía, de tal forma que cuanto más L-carnitina haya en la célula, mayor capacidad de transporte de ácidos grasos tendrá, y por lo tanto, mayor cantidad de energía producirá a costa de las grasas.

El proceso metabólico de las grasas: por qué es tan importante el ejercicio para quemarlas

Las grasas procedentes de la dieta que no son utilizadas en el metabolismo diario se acumulan en forma de triglicéridos dentro de los adipocitos (células específicas del tejido adiposo) con la función de servir de reserva energética en caso de necesidad.
El glucógeno es la fuente energética de primer orden, pero cuando los niveles de estos depósitos disminuyen, nuestro organismo debe recurrir a otra fuente energética, los lípidos.
El primer paso es la movilización de los mismos desde el tejido adiposo hasta las células que necesitan la energía.  Posteriormente, los ácidos grasos pasan al torrente sanguíneo para ser transportados a los diferentes tejidos. Este proceso se ve favorecido por niveles bajos de glucosa en sangre. Una vez dentro de las células, serán transformados en moléculas más pequeñas.
Para que este proceso se lleve a cabo, los ácidos grasos han de entrar en la mitocondria de la célula, que es el orgánulo celular donde serán transformados en energía. Y es aquí donde juega un papel fundamental la L-Carnitina.

Fuente principal: Keepgoing

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