El organismo se resiente en vacaciones: poca proteína, demasidos helados, gaseosas, alcohol y desorden de horarios

Ensaladas y burbujas

Las vacaciones influyen en la dieta ¡y mucho! Con el tiempo libre se infensifica la sensación de poder hacer lo que uno quiera sin seguir ninguna regla, ni siquiera en cuanto a horarios de comidas, las cantdades que se ingieren o lo que se come. Por otra parte la obsesión de algunas personas por lucir una silueta esbelta en verano provoca que se quieran seguir dietas de adelgazamiento para perder peso rápidamente, lo que puede ocasionar carencias nutricionales.

Todo ello origina una serie de errores de la dieta en verano:

  • Déficit de proteínas

Sobre todo mujeres jóvenes están tres días seguidos comiendo sólo frutas y ensaladas. Son conocidas algunas dietas de adelgazamiento rápido como la “dieta de la sandía”. Comer de esta manera supone un peligro para el organismo, ya que tras dejar la dieta el apetito vuelve a resurgir con más fuerza y se tiende a recuperar más peso del que se perdió. Además, conlleva un déficit nutricional, sobre todo de proteínas, por ello es aconsejable completar una dieta a base de frutas y ensaladas con algo de pollo o pescado y no dejar de lado las verduras. Ingerir hidratos de carbono también es fundamental para el organismo. En definitiva debe seguirse una dieta variada y equilibrada.

  • Exceso de helados

Hay personas que, por el contrario, ingieren más calorías que en otras épocas del año y los helados son el dulce más apetecible del verano. No conviene abusar de ellos por el exceso de grasas y azúcares que tienen la gran mayoría.

  • Exceso de gasesosas y alcohol

El tiempo libre acompañado de calor incita a beber más pero no todos los líquidos son saludables. Las gaseosas suelen tener una cantidad importante de azúcares que contribuyen a ganar peso y las bebidas alcohólicas más que refrescar, hacen justo lo contrario: suben la temperatura corporal y en grandes cantidades ponen en riesgo los órganos digestivos y el sistema nervioso.

  • Desorden de las comidas

No seguir unas reglas puede provocar un descontrol en los horarios del sueño y de las comidas. Así, en vacaciones hay muchas personas que hacen desayunos rápidos y comen mucho “picoteo” por la noche. Además, la comida más abundante del día suele hacerse justo antes de dormir. En este “mundo al revés” el organismo se resiente y en muchas personas contribuye a ganar peso.

Fuente principal: elpais.com

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